Las mochilas pequeñas también son sensibles al orden de empaquetado. Una botella, un par de zapatos y una toalla gruesa pueden ocupar casi todo el espacio disponible antes de añadir la ropa. Prueba primero la mochila con los objetos más grandes y comprueba que la cremallera siga siendo accesible. Si tu carga diaria varía entre el trabajo y el entrenamiento, una abertura ligeramente más ancha y un bolsillo extraíble pueden resultar más útiles que unos pocos litros adicionales.